jueves, 9 de marzo de 2017

LA DEUDA EXTERNA

LLL 
Deuda Externa Ecuatoriana
La deuda externa ecuatoriana ha sido durante muchos años uno de los componentesprincipales de la historia nacional de Ecuador y es una práctica que ha acompañado a Ecuadordesde los albores de su independencia. Los préstamos que han ido engrosando la deuda enmuchos casos fueron fruto de la corrupción y de negociaciones que permitían que los recursosobtenidos se derivaran y desviaran para su fin concedido, desatiendo necesidades básicascomo la sanidad, la educación y la vivienda e infraestructura.Para poder pagar las obligaciones del endeudamiento externo, el país debía cumplirineludiblemente con las disposiciones de los organismos financieros internacionales como elBanco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que siempre exigían planes de ajustesestructural lo que llevaba inevitablemente a priorizar las obligaciones financieras del Estado,en desmedro de las obligaciones sociales para el pueblo ecuatoriano
Historia de la deuda externa ecuatoriana
La historia de la deuda externa ecuatoriana se inicia antes de que el Ecuador se constituyeraen República. Es necesario distinguir en esta historia, dos fases, la primera es la deuda de laindependencia, desde los inicios del siglo XIX, la misma que nos acompañó hasta el año 1979en que fue cancelada. La segunda fase comprende el último cuarto del siglo XX, cuando el paísse convierte en un rico exportador de petróleo, es la época del boom petrolero y continúacomo nuestra sombra hasta la actualidad.

GOBIERNO DE RODRIGUEZ LARA



Guillermo Rodríguez Lara

(Pujilí, 1924) Militar y gobernante ecuatoriano. Nombrado Jefe de la Junta Militar en el golpe de Estado del 15 de febrero de 1972, se declaró Dictador, y protagonizó la más larga dictadura de la historia de su país. Realizó sus estudios de bachillerato en el colegio Militar Eloy Alfaro de Quito, y luego siguió estudios de ingeniería. Fue docente en el Colegio Eloy Alfaro y profesor de la Escuela de las Américas de Panamá (1964). En 1966, se incorporó al Estado Mayor de la Academia de Guerra y fue condecorado por el presidente Clemente Yerovi.

Guillermo Rodríguez Lara
Tras el intento de golpe militar de marzo de 1971, Rodríguez Lara fue nombrado Comandante General del Ejército por Velasco Ibarra, quien a la sazón cumplía su quinto mandato presidencial. Finalmente, cuando las Fuerzas Armadas derrocaron a Velasco Ibarra en febrero de 1972, Rodríguez Lara fue designado presidente del Consejo Militar de Gobierno; fue entonces cuando adoptó el título de presidente de la República y desplazó a los integrantes de ese organismo para convertirse en dictador.
Los motivos que llevaron a los militares ecuatorianos a hacerse cargo del poder en aquellos momentos fueron fundamentalmente dos: la bonanza petrolera que se avecinaba y el deseo de no permitir un proceso electoral que probablemente habría dado el triunfo al controvertido y populista candidato Assad Bucaram. Los militares no querían que la riqueza petrolera fuera manejada ni por un candidato populista ni por la tradicional oligarquía nacional. La Junta Militar trató de seguir el ideal nacionalista de Velasco Ibarra y su lucha antioligárquica. El pueblo la acogió con simpatía, eufórico como estaba ante la perspectiva de la bonanza petrolera.
Rodríguez Lara retomó la Constitución de 1945, de cierta inclinación izquierdista, porque era la que mejor se acomodaba a los propósitos revolucionarios y nacionalistas del golpe. Formó un gabinete mixto, en el que, sin embargo, las principales carteras quedaban en manos de militares. Los partidos políticos mantenían la esperanza de un pronto retorno al orden constitucional, pero sus ilusiones se vieron desvanecidas cuando Rodríguez Lara anunció su plan quinquenal. Entonces empezó a ejercer el poder asesorado por un Consejo de Gobierno, integrado por militares de las tres ramas de la Fuerzas Armadas, que más adelante fue suplantado por una Comisión Legislativa.
Propuso un Plan de gobierno Nacionalista y Revolucionario, integrado por dos documentos: Principios filosóficos y plan de acción del Gobierno y Plan integral de transformación y desarrollo. Además, decretó el "estado de sitio" y lo mantuvo cerca de cuatro años, con suspensión de todas las garantías constitucionales; confinó en la Amazonía a varios líderes opositores; fiscalizó a personeros del último régimen velasquista; intervino la Corte suprema de Justicia e instauró los "tribunales especiales" para agilizar la administración de justicia principalmente en los delitos de "subversión", pero pronto tuvo que suprimirlos porque se dieron excesos.
Hacia 1974 el régimen comenzó a dar señales de desgaste, de forma que en agosto del año siguiente tuvo lugar el levantamiento del general Raúl González Alvear y otros militares y políticos reunidos en el "Frente Cívico"; González Alvear se apoderó del palacio de Gobierno y se proclamó jefe de Estado, pero Rodríguez Lara pudo llegar a Riobamba, desde donde emprendió la marcha hacia Quito con la brigada de blindados "Galápagos". González Alvear, viéndose sin el apoyo de la fuerza aérea ni de la Marina, tuvo que rendirse, y se asiló luego en la embajada de ChileEl cuartelazo terminó de debilitar al gobierno de Rodríguez Lara, de forma que cuatro meses después los comandantes del Ejército, la Marina y la Aviación le relevaron del mando. Su salida no fue violenta: más bien pactó con los altos jefes un plazo que le permitió realizar el matrimonio de su hija en palacio días antes de entregar el mando, y organizar él mismo su retirada entre honores militares.
La obra fundamental del gobierno de los militares fue la nacionalización del petróleo. Por primera vez en la historia del Ecuador el poder económico estaba, en buena medida, en manos del Estado; asimismo, el poder político se extendió a nuevas familias de clase media. El petróleo comenzó a brotar en la región amazónica, y su producción llegó muy pronto a los 200.000 barriles diarios; Ecuador entró a formar parte de la OPEP (Organización de Países Productores de Petróleo) y logró frenar en cierta medida las prerrogativas de las compañías petroleras Gulf y Texaco. El petróleo se convirtió en el eje económico de la economía estatal y permitió la acometida de importantes obras de infraestructura nacional, tales como la hidroeléctrica de Paute, la refinería petrolera de Esmeraldas, el terminal petrolero de Balao y la dinámica obra de vivienda popular.
En general fueron años de despegue en el desarrollo del Ecuador, que duró toda la década de los setenta. El gran despilfarro se produjo en el sector agrario, con una importación de fertilizantes que supuso una pérdida neta para el Estado de 386 millones de sucres. En general, Rodríguez Lara se comportó como un administrador sagaz y prudente. Guiado por un gran sentido común y un instinto populista, era conocido cariñosamente con el apelativo de "Bombita". Tras dejar el poder, se retiró a su hacienda de Tigua Centro, a unos 40 km de Pujilí, donde se dedicó a la agricultura y a la cría de ganado.

GOBIERNO DE VELASCO IBARRA

José María Velasco Ibarra (Quito19 de marzo de 1893-30 de marzo de 1979) fue presidente del Ecuador por elección popular en cinco ocasiones, en dos de estas se autoproclamó dictador. Completó su mandato constitucional en una ocasión. Velasco lideró la escena política ecuatoriana durante gran parte del siglo XX. Posteriormente se denominaría a su estilo de política velasquismo.

Biografía

Delia Ibarra Soberón, madre de Velasco Ibarra (ca. 1880).
José María Velasco Ibarra nació en Quito el 19 de marzo de 1893. Sus padres fueron Juan Alejandrino Velasco Sardá y Delia Ibarra Soberón. Fue el octavo de doce hermanos, de los cuales, solo cuatro llegaron a la edad adulta: María Lucila, José María, Pedro Francisco y Ana María. A los 16 años sufrió la pérdida de su padre. Estudió la secundaria en el Seminario Menor San Luis y Colegio San Gabriel de los jesuitas, ambos en Quito.
A los 29 años de edad se graduó de jurisconsulto en la Universidad Central del Ecuador con una tesis doctoral sobre el sindicalismo. Trabajó en la docencia universitaria, en la secretaría del Consejo de Estado, en la sindicatura de la Municipalidad de Quito y de la Asistencia Pública. Entre 1920 y 1929, con el seudónimo de «Labriolle» escribió ensayos para El Comercio de Quito y con su nombre propio, los libros Cuestiones americanas, Democracia y constitucionalismo, Estudios varios, Meditaciones y luchas.
En 1930 estudió Filosofía del Arte y Derecho Internacional en la Sorbona y el Colegio de Francia. Ausente aún en Europa, fue elegido diputado por Pichincha. Participó en el Congreso de 1932, donde junto a los conservadores defendió al presidente electo Neptalí Bonifaz. En el año de 1933, impugnó con argumentos la incapacidad constitucional del presidente Juan de Dios Martínez Mera.
Junto a su segunda esposa, la poetisa argentina Corina del Parral, en el Palacio de Carondelet.
Elegido presidente en las Elecciones presidenciales de Ecuador de 1933 y depuesto en 1935, tuvo que exiliarse en la ciudad de Sevilla, en el Valle del CaucaColombia, donde para ganarse la vida enseñó en una escuela. De Sevilla pasó a radicarse en Buenos Aires, adonde volvió frecuentemente durante los reiterados exilios a los que se vio forzado durante su larga trayectoria política. Divorciado de la ecuatoriana Esther Silva Burbano, en 1938 contrajo matrimonio con la compositora y poetisa argentina Corina Parral Durán. No tuvo hijos en ninguno de sus dos enlaces.
En 1940 perdió las Elecciones presidenciales de Ecuador de 1940. Luego de la derrota militar de 1941 y del Tratado de Río de Janeiro, pidió la renuncia del presidente ecuatoriano, conformó Alianza Democrática, un frente político que unió las fuerzas populistas, conservadoras, socialistas y comunistas contra Carlos Alberto Arroyo del Río, y se trasladó a Pasto, Colombia, para esperar la caída del presidente consumada en la revolución popular del 28 de mayo de 1944 (La Gloriosa).
Velasco fue recibido como un mesías liberador. Al cabo de tres años Velasco Ibarra, traicionado por su ministro de Defensa, se exilió en Buenos Aires. Se dedicó a la docencia del Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de La Plata; pero renunció y se marchó a CaracasVenezuela, a ganarse la vida enseñando esas mismas materias.
Volvió al Ecuador en 1952 y ganó con facilidad las Elecciones presidenciales de Ecuador de 1952. Gobernó entre 1952 y 1956, retornando a su cátedra en Buenos Aires al concluir su período.
En 1959 regresó al Ecuador y triunfó en las Elecciones presidenciales de Ecuador de 1960, pero no logró terminar este cuarto período. El Congreso lo sustituyó por el vicepresidente Carlos Julio Arosemena Monroy, volviendo a Buenos Aires. Durante sus exilios, Velasco publicó varios libros, entre los que se encuentran Conciencia y barbarie y Tragedia humana y cristianismo. También escribió para el diario El Comercio de Quito.
En 1968, volvió Velasco y ganó las Elecciones presidenciales de Ecuador de 1968. Su pensamiento social se había radicalizado. Al cabo de dos años de gobierno, desconoció la Constitución y asumió todos los poderes a fin de cumplir el mandato que le había dado el pueblo. A cinco meses de terminar este quinto mandato fue depuesto por las Fuerzas Armadas en febrero de 1972. Entre 1972 y 1973 Velasco dictó varias conferencias en Buenos Aires y Santa Fe. Hasta 1979 se dedicó preferentemente a la lectura de temas teológicos e históricos, a escribir cartas, a pasear por la calle Florida, a vivir como siempre, y aún más, llevando una vida austera, disciplinada y severa.
Convocadas las elecciones por el Consejo Supremo de Gobierno, hubo quienes le propusieron comandar el sexto velasquismo. Su respuesta fue tajante: «Yo tengo 84 años, tengo un riñón menos, mi memoria e imaginación retentiva están fallando [...] Mi edad me obliga a proceder austeramente renunciando a la fatua vanidad». En febrero de 1979 murió su esposa en un accidente de tránsito en Buenos Aires y al mes de enterrarla en Quito, falleció él en la misma ciudad el 30 de marzo de 1979 a los 86 años.

Vida presidencial[editar]

Retrato Presidencial oficial de Velasco Ibarra.
Velasco Ibarra durante un discurso público.

El velasquismo[editar]

Velasco Ibarra gobernó en la crisis económica (1934-1935), en la post- crisis territorial (1944-1947), a comienzos del «boom» bananero (1952-1956), a comienzos de la revolución castrista (1960-1961), y en la antesala del «boom» petrolero (1968-1972). Trece años en el Poder y cuarenta años como referente significaron una continuidad de influjo populista que contrastó con la inestabilidad. El velasquismo tuvo como antecedente histórico el movimiento conservador Compactación Obrera Nacional surgido en Quito en torno a la candidatura de Neptalí Bonifaz. Su papel más importante fue incorporar al sistema político a sectores hasta entonces excluidos del mismo.
Velasco Ibarra inauguró un nuevo estilo que incluía a votantes y no votantes. El historiador Alfredo Pareja Diezcanseco confiesa que «es muy difícil definir ideológicamente a Velasco Ibarra. En general se trataba de un liberal católico, con afán de reformas y pasión constructora, muchas veces improvisada».
El sociólogo Esteban del Campo subraya el carisma del líder populista: «Sería absurdo negar que desde su aparecimiento José María Velasco Ibarra ha descollado en la vida política ecuatoriana debido a cualidades de verdadero líder, a peculiaridades de su personalidad que no han tenido paralelo en nuestra historia contemporánea (...) El liderazgo carismático de Velasco Ibarra ha tendido hacia un «bonapartismo» (personalismo independiente de los partidos) tanto más acentuado si tomamos en cuenta la ambigua posición ideológica que le ha caracterizado».1

Primera presidencia (1934-1935)[editar]

Velasco triunfó en las elecciones presidenciales de 1934 por un gran margen, asumiendo el cargo el 1 de septiembre de 1934. Nombró un gabinete liberal con un conservador en Relaciones Exteriores. En su primer mensaje al Congreso presentó el plan de Gobierno: garantía a las libertades públicas, respeto a la voluntad popular, laicismo en el sistema educativo oficial, pero benevolencia con la libertad de enseñanza, esto es, con la educación particular predominantemente católica. Pidió al Congreso que aprobara el plan económico elaborado por el banquero guayaquileño Víctor Emilio Estrada, su ministro de Hacienda. Pidió también que estudiara a fondo un plan de obras públicas y la reforma de los códigos Civil y Penal más la reforma judicial, plan de Gobierno entorpecido por la pugna de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La Cámara de Diputados rechazó el Plan íntegral de Estrada, quien presentó la renuncia. El Congreso criticó la política internacional con Colombia, cuya amistad buscaba el Gobierno. Esta doble pugna generó una lucha entre Velasco Ibarra y la prensa liberal y socialista. El Debate, diario quiteño que defendía los principios conservadores y pretendía que Velasco coartara la enseñanza laica, se convirtió en encarnizado opositor. Como la oposición liberal articulada por Carlos Arroyo del Río desde el Congreso iba ganado terreno, Velasco apresó al dirigente Navarro Allende y amenazó hacer lo mismo con el poderoso Arroyo del Río.
Impulsó la agricultura con canales de riego y caminos vecinales, creó el Gimnasio Educacional Femenino -hoy Colegio 24 de Mayo-, la Escuela Experimental de Tumbaco y la Granja Agrícola de Tulcán; empezó el edificio del Colegio Vicente Rocafuerte y contrató la aduana y el muelle de Guayaquil; reabrió la Escuela Politécnica Nacional, pero desde el 18 de diciembre de 1934 hasta el 18 de febrero de 1935 clausuró la Universidad Central por no responder a la misión de ética y cultura a la que se debía.
Arroyo del Río, presidente del Congreso, que sabía que el pueblo y también algunos diputados respaldaban al presidente, decidió dar la batalla en el Senado para destituirlo, pidiendo la intervención del Ejército 'para controlar el orden y proteger la vida de los legisladores'. Ante la negativa del ministro de Defensa, Arroyo suspendió las sesiones del Senado. Velasco Ibarra decretó la disolución del Congreso el 20 de agosto de 1935 y convocó a una Constituyente para el 12 de octubre. La guarnición militar de Quito, antivelasquista, no aceptó el decreto por inconstitucional, apresó al presidente, le obligó a que presentara su renuncia ante el Congreso y entregó el Poder al ministro de Gobierno, Antonio Pons, hasta la terminación del período presidencial en 1938.2 Después terció sin éxito en las elecciones presidenciales de 1940.

Segunda presidencia (1944-1947)[editar]

El 28 de mayo de 1944, estalló una rebelión popular en Guayaquil. Se incendió el cuartel de carabineros acantonado en Guayaquil, el único que respaldaba a Carlos Alberto Arroyo del Río, quien renuncia ese día y pidió asilo en la embajada de Colombia. De inmediato el grupo político denominado Alianza Democrática Ecuatoriana asumió transitoriamente el poder, conformado la Junta Provisional de Gobierno que debía durar hasta que llegue a Quito el doctor José María Velasco Ibarra. Esta Junta estuvo integrada así: Julio Teodoro Salem, por el Partido Liberal RadicalMariano Suárez Veintimilla, por el Partido ConservadorManuel Agustín Aguirre, por el Partido Socialista, Gustavo Becerra, por el Partido Comunista, general Luis Larrea Alba, por Vanguardia Socialista Revolucionaria, Camilo Ponce Enríquez, por el Frente Democrático Ecuatoriano, Secretario General, José Terán Robalino.
Puestos de acuerdo los burós directivos de la ADE en Quito y Guayaquil, llamaron a Velasco Ibarra, que fue proclamado presidente de la República interino, quien convocó a elecciones libres para conformar la Asamblea Constituyente. Estas elecciones llevaron al primer rompimiento de la Alianza Democrática Ecuatoriana. Los partidos Conservador y Frente Democrático abandonaron la ADE y formaron el Frente Electoral Velasquista (FEV).
La Constituyente, expidió la decimoquinta Carta Política, que incorporó los principios del Código del Trabajo de 1938, creó el Tribunal de Garantías Constitucionales y el Tribunal Supremo Electoral, reconoció la autonomía universitaria, se ocupó expresamente del régimen de los municipios y redujo el Congreso a una cámara, la de Diputados, elegidos unos por las provincias y otros veinticinco por sectores de la sociedad civil (funcionales), entre ellos nueve por la educación, uno por la cultura y uno por los indígenas.
Velasco conformó un Gabinete equilibrado. Este equilibrio se rompió cuando el conservador Camilo Ponce Enríquez dejó el ministerio de Relaciones Exteriores, el ex comunista Carlos Guevara Moreno pasó al ministerio de Gobierno, el comunista Alfredo Vera ocupó el de Educación y el socialista Alfonso Calderón, el de Previsión Social y Trabajo. Poco duró este predominio de la Izquierda porque los socialistas y comunistas interpretaban el 28 de Mayo como el comienzo de una revolución marxista mientras Velasco lo interpretaba como un triunfo personal. En este período destacan la aprobación de la Ley de Escalafón y Sueldos del Magisterio Nacional, el ingreso a la ONU, la creación de la Casa de la Cultura y la Universidad Católica de Quito, el apoyo a la CTE, el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y de la Policía, el plan vial y los programas de regadío.
La armonía con la Izquierda se deterioró todavía más por la pugna de Poderes. Velasco se opuso a la nueva Constitución por las limitaciones que imponía al Ejecutivo. El 16 de enero de 1945 hubo manifestaciones en Quito a favor del presidente Velasco acusado por Arroyo del Río desde su asilo de Colombia. La ADE concurrió a las manifestaciones para respaldar al presidente y a la Constituyente. La CTE concurrió también para apoyarlo, pero, además, para salvar los ideales de la Revolución de Mayo. La derecha y los velasquistas concurrieron para apoyar al presidente y pedir la disolución de la Constituyente que intentaba establecer relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. La Izquierda se separó del Gobierno. El crecimiento de las exportaciones favorecido por la Segunda Guerra Mundial, el éxodo de los depósitos de los bancos causado por la Revolución de Mayo, el aumento de la obra pública financiada con préstamos del Banco Central tuvieron un efecto inflacionario. Había escasez de alimentos y malestar en el pueblo.
En diciembre de 1945 hubo en Guayaquil una «marcha del hambre», duramente reprimida. Crecía también la corrupción. El 30 de marzo de 1946 el Gobierno denunció un complot para derrocarlo. El Gobierno convocó a elecciones para una nueva Constituyente. La derecha y los velasquistas participaron, pero la Izquierda y los liberales se abstuvieron por falta de garantías. La Asamblea de 1946, presidida por el conservador Mariano Suárez Veintimilla, nombró presidente a Velasco Ibarra hasta septiembre de 1948. La Constituyente expidió la decimosexta constitución el 31 de diciembre de 1946. Esta creó el cargo de vicepresidente de la República, restituyó la Cámara del Senado, dio autonomía al Tribunal Supremo Electoral y ratificó la obligatoriedad del voto.
La caída de Velasco obedeció a la naturaleza carismática del velasquismo no organizado.Con el pretexto de que «el país entero estaba de pie contra el régimen personalista del doctor Velasco Ibarra y el Gobierno era incapaz para afrontar y resolver la crisis económica», el ministro de Defensa coronel Carlos Mancheno Cajas derrocó a Velasco Ibarra el 23 de agosto de 1947 y lo desterró a Chile; pero el Ejército constitucionalista comandado por el coronel Ángel Baquero Dávila derrotó a Mancheno en la escaramuza de El Socavón (Ambato) y devolvió el Poder al vicepresidente Mariano Suárez Veintimilla.3

Tercera presidencia (1952-1956)[editar]

Velasco Ibarra triunfó en las elecciones presidenciales de 1952 asumiendo el cargo el 1 de septiembre de 1952. El presidente Galo Plaza Lasso se mostró imparcial en la campaña. Velasco apoyado por el velasquismo, la C.F.P., ARNE, y disidentes conservadores triunfó con 153.945 votos.
Velasco inició su Gobierno con un Gabinete integrado casi en su totalidad por dirigentes de su campaña electoral. La derecha dominaba el Senado. La cámara de diputados se repartía entre una mayoría velasquista y una alianza de liberales, conservadores y cefepistas. Pese a que hacia 1955 disminuyeron las exportaciones por causas externas al Ecuador, Velasco realizó obras de mayor envergadura que en sus anteriores mandatos.Concretó el primer plan vial orgánicamente concebido, construyó numerosas escuelas y colegios, reequipó las Fuerzas Armadas de tierra, mar y aire con armamento moderno, emprendió obras de regadío y creó la Junta de Planificación y Coordinación Económica.4 Pero también clausuró periódicos y apresó al representante de la SIP en el Ecuador Jorge Mantilla, por haber iniciado a un paro nacional de los medios de información.
Restauró las libertades de sufragio, culto y de educación, la abolición de la discriminación administrativa por ideas políticas o religiosas, declaró nulo el Tratado de Río de Janeiro, apoyó a la Iglesia católica que pudo desplegar su obra educativa con la fundación de universidades católicas como la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en la ciudad de Quito y decenas de escuelas y colegios. También fundó el Colegio Nacional 24 de Mayo de Quito (mixto). Entre las carreteras inauguradas o construidas se anotan: Girón-Pasaje, Durán-Tambo, El Empalme, Latacunga-Quevedo, vía la Maná, pavimentada, Babahoyo-Quevedo, Santo Domingo-Quinindé.

Cuarta presidencia (1960-1961)[editar]

La década de 1960 empezó con la crisis del comercio exterior, a la cual se sumó el efecto político e idealista de la Revolución Cubana y la acción de los Estados Unidos para contrarrestarla en todo el continente. En este escenario que empezaba a perfilarse actuó el cuarto velasquismo. Al terminar su período constitucional de cuatro años el Presidente Camilo Ponce Enríquez, se efectuaron las elecciones presidenciales de 1960, triunfando ampliamente Velasco Ibarra sobre sus contrincantes Galo Plaza LassoGonzalo Cordero Crespo y Antonio Parra Velasco.
El primer acto de Velasco Ibarra fue declarar nulo el Protocolo de Río de Janeiro, firmado a la fuerza. Propuso la reforma agraria como comienzo de un cambio estructural pero su propuesta no tuvo eco pese a que Velasco contaba con mayoría en el Congreso. Pronto estalló la crisis fiscal y con ella el malestar del pueblo, la agitación estudiantil y un germen de división entre el vicepresidente Carlos Julio Arosemena Monroy y el presidente.
En julio de 1961, Velasco unificó el tipo de cambio desvalorizando el sucre, medida necesaria pero tardíamente tomada. Criticada por el pueblo, la medida resquebrajó más aún el frente interno ya violentamente dividido en el Congreso. El presidente viajó a Cuenca para la celebración del 3 de noviembre y Cuenca no lo quiso recibir. El vicepresidente de la República y presidente del Parlamento acusó al régimen de haber intentado asesinarlos en una balacera entre las barras opuestas del Congreso. Velasco ordenó la prisión del Vicepresidente, de varios legisladores y de dirigentes de la oposición, entre ellos Assad Bucaram. En Cuenca los estudiantes realizaron protestas callejeras. El batallón Chimborazo, acantonado en Quito, se sublevó contra estas medidas del presidente, las Fuerzas Armadas depusieron a Velasco y encargaron el Poder al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Camilo Gallegos Toledo. Este no tuvo tiempo para gobernar porque la Fuerza Aérea con vuelos rasantes sobre el palacio del Congreso intervino a favor del vicepresidente. Los legisladores, presionados y respondiendo también al sentir de los estudiantes y de la ciudadanía, proclamaron presidente a Arosemena.

Quinta presidencia (1968-1972)[editar]

En el Aeropuerto de Quito junto al presidente chileno Salvador Allende y su esposa, Hortensia Bussi (1971).
José María Velasco Ibarra, ganó las elecciones presidenciales de 1968, 20.000 votos le separaban a Andrés Fernández Córdova y Camilo Ponce Enríquez, no ganó la Vicepresidencia su compañero de fórmula el doctor Víctor Hugo Sicouret Pazmiño, sino asumió el doctor Jorge Zavala Baquerizo, que acompañaba en la papeleta al doctor Córdova. Entonces asumió el poder el 1 de septiembre de 1968, pero juzgó improcedente la Carta Política de 1967,a la cual consideraba absurda desde todo punto de vista.
Procurar la igualdad económica y social, eliminar las condiciones humillantes en que vive el campesino, vigilar los contratos petroleros, fomentar la renovación de los partidos políticos hacia una convergencia nacional en un Ecuador que se sume en una crisis de desarticulación a fondo y centralizar la administración suprimiendo la dispersión de las entidades autónomas fue el condumio del discurso que Velasco Ibarra pronunció en el Congreso al posesionarse del Mando.
La primera derrota de Velasco fue la caída del ministro de Agricultura, Pedro Menéndez Gilbert, que había inspirado un decreto de gravamen a las exportaciones de azúcar. La segunda fue la caída del ministro de Finanzas, Luis Guzmán Vanegas. Cuatro ministros de Finanzas se sucedieron entre 1968 y 1970. Revocó la entrega de cerca de un millón de hectáreas a la Texaco, expidió la Ley de Hidrocarburos (197l), creó la Corporación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales e inició la construcción del oleoducto Balao-Esmeraldas. Pidió que se reformara la Ley Agraria de 1964, pero el Congreso desoyó esta demanda.
En mayo de 1969, los liberales habían retirado su colaboración a Velasco Ibarra, quien para no quedarse solo se acercó a Assad Bucaram, hombre fuerte en Guayaquil. La petición de reformas a la Constitución para dar más poder al Ejecutivo y ciertas desavenencias con los legisladores en torno al presupuesto general causaron una pugna de Poderes entre el presidente y el Congreso. Se iba creando un clima general de intranquilidad en el campo por la pobreza, y en las universidades por la campaña en pro del libre ingreso para los bachilleres titulados y por la represión violenta a las manifestaciones estudiantiles. Este cúmulo de circunstancias provocó una crisis política que estalló el 22 de junio de 1970. Para arreglar este conjunto desequilibrado, Velasco Ibarra optó por la dictadura. Se había convencido de que no podía gobernar constitucionalmente dada la insuficiencia de las leyes.
Accediendo a la solicitud «patriótica, comprensiva y unánime de las Fuerzas Armadas Nacionales», Velasco Ibarra asumió la plenitud de poderes el mismo 22 de junio de 1970 y desconoció la Constitución vigente con el propósito de «regularizar la vida del Estado y poner bases de justicia social y vigor nacional». La etapa dictatorial duró un año y siete meses en los que el Gobierno reprimió a la oposición, a los medios de comunicación y a las universidades y no halló otra fórmula para restablecer el régimen de derecho que convocar a elecciones bajo la Constitución de 1946 a la que añadió dictatorialmente algunas reformas.5
La dictadura velasquista devaluó la moneda de 20.22 a 25 sucres el dólar. Suprimió la autonomía de la Autoridad Portuaria de Guayaquil y del Comité Ejecutivo de Vialidad del Guayas, aprisionó al alcalde electo de Guayaquil, Francisco Huerta Montalvo, y desterró a Panamá al prefecto provincial electo, Assad Bucaram. Ocupó las universidades estatales de Quito y Guayaquil y cortó los programas de comentarios y discusión política de Ecuavisa. Los agentes del Gobierno reprimieron a estudiantes, sindicalistas y opositores políticos y en algunos casos extremos torturaron a activistas estudiantiles.5
Pero la economía no convaleció, la balanza comercial de 1971 tuvo un déficit de 141 millones de dólares, creció el servicio de la deuda externa y hubo corrupción en el Banco Ecuatoriano de la Vivienda. En el orden internacional la dictadura civil de Velasco Ibarra defendió la soberanía frente a la incursión de barcos piratas atuneros americanos en aguas territoriales por lo que llevó a los Estados Unidos al banquillo de los acusados en la OEA. Ecuador votó por el ingreso de la República Popular China a la ONU y fortaleció las relaciones diplomáticas y comerciales con los países socialistas. Pese a la crisis y contribuyendo a ella, la obra pública del quinto velasquismo especialmente en vialidad, educación superior, electrificación, telecomunicaciones y oleoducto fue considerable.5
El 29 de marzo de 1971, el general Luis Jácome Chávez, director de la Academia de Guerra, comandó un levantamiento militar en la hacienda La Balbina con el fin de exigir la salida del ministro de Defensa, Jorge Acosta Velasco, por supuesta conspiración para apoderarse del Poder. Velasco respaldó al ministro, pero la guarnición de El Oro, exigió la renuncia de Acosta y la libertad de los detenidos. Hubo una reunión urgente de altos oficiales en el Colegio Militar Eloy Alfaro, dirigida por el general de Brigada Guillermo Rodríguez Lara. Velasco Ibarra estuvo a punto de caer, pero faltó decisión en los militares. Velasco conservó el Poder, pero sacrificó a su ministro de Defensa Jorge Acosta Velasco, nombró comandante general del Ejército a Rodríguez Lara y ministro de Defensa a Luis Robles Plaza. El régimen quedó debilitado.
La dictadura civil había planteado un plebiscito para retornar al orden constitucional. Los ciudadanos debían votar por la Carta Política (conservadora) de 1946 y por algunas reformas a esa carta. Se atribuía unilateralmente a la Constitución de 1946 el mérito de la estabilidad política entre 1948 y 1960. Meses después, la dictadura velasquista añadió al plebiscito la convocación a elecciones generales para junio de 1972. Velasco Ibarra permitió que Assad Bucaram volviera a Ecuador. Pronto se convirtió en el candidato con más oportunidad de ganar las elecciones. El ministro de Gobierno Jaime Nebot Velasco presentó documentos que «atestiguaban» que Assad Bucaram era un ciudadano oriundo de Líbano que respondía al nombre de Fortunato Khoury Buraye. El caso de la nacionalidad de Bucaram fue a la Corte Suprema de Justicia. Camilo Ponce Enríquez, pedía suspender las elecciones y declaraba que acudiría a todos los medios para impedir que Bucaram fuera presidente.
Velasco quiso manipular a los militares para sacar a Bucaram del proceso electoral, pero no logró ese apoyo. Al fin se resignó ante un Bucaram cada vez más popular. Los militares efectuaron un golpe de estado el 15 de febrero de 1972. El comandante general del Ejército, Guillermo Rodríguez Lara, asumió el Poder en nombre de las Fuerzas Armadas y proclamó una revolución nacionalista. El golpe militar del 15 de febrero de 1972 sorprendió en Quito a Velasco Ibarra que se trasladó a Guayaquil para desde el Telecentro Canal 10 de TV denunciar el golpe, fue apresado y al día siguiente lo desterraron a Panamá. Desde allí Velasco volvió a Buenos Aires